La luna ha atrapado el alma salvaje de la niña,
que descalza paseaba sobre cristales,
pedazos de historias escondidas en las calles
atrapadas en cientos de botellas vacias.
¡Niña esclava de la luna!
Sentía el reflejo de la sonrisa y el lloro,
soñando con escapar de las estrelllas
que cegaban sus pupilas.
Luz que inundaba su cuerpo
hasta convertirlo en un río de sangre
que abrazaba su existencia
sumergiendola en lo más profundo de la tierra.
Y allí abajo,
allí abajo acaba el eco de tus gemidos.
Los sueños derretidos.
Te quiero
Entradas como esta hacen mis días más bonitos, gracias pequeña.
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